El Hombre miró a la Mujer y trató de decirle que la quería, pero eran palabras que le costaba decir, pues con el transcurso de los años y las vivencias había incorporado como una coraza, con la cual había logrado no herir, y no ser herido. Al decírselo, la Mujer lo miró haciendo mohines y el Hombre sonrío (luego de tanto tiempo, lo hizo) y pensó que el ser querido por Ella era como recibir un tesoro y ello aquietó su espíritu.
El Hombre y la Mujer se fueron caminando, abrazándose, por la orilla del mar, absortos en sus pensamientos con la concordancia de saber que se tenían el uno al otro, y eso era un buen comienzo.
Escuché la canción en la radio y quería compartirla. Posee una poesía sencilla, pero muy bella. Poder escribirle a una mujer, "herida la de tu boca, que lastima sin dolor" ; o esas líneas de, "se abrió tu boca en un beso, como un damasco lleno de miel". En verdad mataría por expresarme así.
Por ahí he leído que describe un sentimiento de amor nostálgico; mas lo que se percibe es una armonía en los sentimientos, hay recuerdos dulces sin resabios de rencor o un gran dolor.
No es que no tenga nada que decir, pero voy pasando de un estado de melancolía, a una cierta desazón, una posterior apatía y luego un cansancio por lo que me rodea: mi trabajo, los políticos y la política, el comportamiento humano en general.
Tal vez debería poner en el blog un, "Cerrado por melancolía", como unos de los cuentos de Isidoro Blaisten; aquí un fragmento:
"Las ideas las tenía yo, ella las ponía en práctica. En general a mí las ideas se me ocurrían cuando espantaba recuerdos o cuando sentado a mi escritorio de ideas jugueteaba con la réplica del puñal de Sandokán, o miraba arder el fuego de la salamandra o miraba el cielo a través de la ventana. Yo hubiera querido, y se lo dije a ella muchas veces, que todas las ideas hubieran sido sometidas a un control estricto de calidad. Yo quería tirar las ideas sobre el escritorio de ideas, atacarlas por los cuatro costados, ver hasta dónde resistían, hasta dónde eran viables y después hasta dónde eran redituables. Pero ella las ponía en práctica enseguida. Así era ella"
A mi las ideas me embisten, muchas veces cuando menos las espero; aún si estoy descansando, me despiertan acuciantes,... malditas!!
Para colmo de males siempre hago asociación de ideas con algo que leo o con la música que oigo, y entonces atacan los recuerdos de vivencias o de aquello que no fue - sabiendo a ciencia cierta que no ocurrirá - y todo esto lleva a qué es en verdad lo que quiero, o me sale, escribir. Y entonces creo que en nada; mas es un nada extraño, pues detrás hay pensamientos disonantes, alocados, extremosos, oscuros y también algunos tontos, sin sustancia, que me dejan insatisfecho de sólo pensarlos. Cómo se ve nada para decir o escribir, sólo palabras gastadas y vanas...
No terminaré como Felipe, dándole la espalda a la realidad, siendo que la misma no se puede cambiar y se acepta tal cual acontece: dura, triste, por momentos insufrible; es lo que hay...
Sólo en el silencio la palabra, sólo en la oscuridad la luz, sólo en la muerte la vida; el vuelo del halcón brilla en el cielo vacío. (Ursula K.Le Guin)