fractal
Mostrando las entradas con la etiqueta libros. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta libros. Mostrar todas las entradas

15/12/09

Es más de lo que puedo decir de cierta gente

Pasando por la biblioteca y viendo el libro, releí uno que otro cuento de Lorrie Moore. Mucho sobre ella no puedo decir. Me gusta. Algunos la han nombrado como la heredera de Raymond Carver - me parece excesivo -. Las mujeres protagonistas de sus cuentos son fuertes, armadas con su inteligencia, y un humor oscuro; luchando con la desesperación de lo cotidiano en sus vidas. Disfruté mucho Hospital de Ranas. He aquí un par de cuentos de Es más de lo que puedo decir de cierta gente (Emecé Editores, 1999).

......
-Un brindis. Ha llegado el momento de hacer un brindis.
-¿Te parece?
-Sí. -Nadie había brindado por Abby y Bob en su pequeña boda, y eso estaba mal, pensaba Abby ahora. Treinta invitados que después de comer los canapés de jamón se fueron a su casa. ¿Cómo podía salir bien un matrimonio, de esa manera? No porque esas ceremonias fueran importantes en sí mismas. No eran nada. Eran cero. Pero eran ceros que ocupaban lugares, que contenían números y ecuaciones intactas. Y si se realizaban era posible seguir adelante, conocer el poder vacío de las bendiciones, y no pasarse la vida lamentando no haberlas recibido.
De allí en adelante Abby creería en los brindis. En ese momento componía uno en su cabeza, en una especie de vacilante filatelia. Miró a su madre y respiró hondo. Quizás su madre nunca le había demostrado afecto, realmente no, pero le había enseñado a estar sola, con sus terribles sacudidas al tratar de salir afuera,y el suave deslizamiento de regreso a la paz. Abby brindaría por eso. La verdadera madre brutal de cada uno era el mundo, que nutría y abandonaba; la propia madre era más bien hermana de uno en ese mundo. Abby levantó la copa.
-Que lo peor esté siempre a tu espalda. Que el sol de cada día caliente tus brazos... -Miró la servilleta del cóctel como buscando ayuda, pero sólo vio en ella el dibujo de una fornida muchacha irlandesa, con dos tréboles sobre los pechos. Alzó nuevamente la mirada. "¡La palabra de Dios es rápida!" -que tu auto siempre arranque... -Pero tal vez Dios también podía comenzar con elevadas y lentas palabras; el golpe bajo, la historia sencilla. -... y que siempre tengas una camisa limpia -continuó con tono frívolo, público, audible -, ...y un techo sobre tu cabeza, hijos sanos y buenos repollos... y puedas estar conmigo en mi corazón mamá, como estás ahora, en este lugar; por siempre y siempre... como una luz encendida.
Hubo ruidos en el pub.
La confusión es a la infancia como un viaje es a los labios.
-Sí -dijo la señora Mallon, mirando su cerveza con concentración, los ojos brillantes. Nunca le habían dicho algo más hermoso antes, y ahora se sonrojó, sus orejas eran un fuego. Levantó su vaso y bebió.
(extracto del cuento Es más de lo que puedo decir de cierta gente)


....... Olena llevaba el pelo largo, despeinado, descuidadamente recogido en la nuca con una hebilla. Cuando fue hacia Nick para saludarlo, y él miró hacia otro lado sin dar señales de reconocerla y luego centró otra vez su atención en la melena pelirroja, Olena bajó la mano que había levantado hacia la hebilla y se arregló el pelo. Nunca encajaría bien en ese ambiente, pensó. Entre estos tipos vivaces, activistas. Prefería a los poéticos empleados de una biblioteca. Eran delicados y adecuados a su ámbito, intelectuales, con problemas físicos. se reunían alrededor de una mesa para trabajar, analizando a Ton Swifties:
-Tengo que ir a la ferretería -dijo penosamente.
-¿Quieres un helado? -preguntó alegremente.

Pasaban los fines de semana en la Clínica Mayo. "Es un parque de diversiones para hipocondríacos", dijo Sarah, especialista en catálogos. "Una mezcla de Lourdes y El nuevo precio es correcto", dijo otro llamado George. Esta era la gente que le gustaba: personas con quienes no se puede vivir.
Se volvió para ir al toilette y chocó con Ken. Él la saludó con un abrazo y le susurró al oído:
-Tu vives con Nick. Ayúdanos a pensar en un tema. Necesito otro tema.
-Te compraré uno en el kiosco de temas -respondió ella, ......
(extracto del cuento Vida comunitaria)

13/7/09

Desafio literario

Etienne, de Ciudad Visible me ha pasado un meme literario, al cual respondo.

Consiste en elegir el primer libro que se tiene a mano, abrirlo en la página 161 y copiar la 5º frase completa que allí aparece.

En estos momentos tengo 2 libros a mano. Viajan en la mochila, los tiro dentro del auto; los leo donde y cuando puedo.

En el primero - recomendación de Talita -: Historia de la Patagonia (Susana Banderi, Editorial Sudamericana), se lee:
"También era común, y así lo expresa abundante documentación, que los vecinos más destacados entregasen petitorios a las autoridades, ya fuese para incidir en el nombramiento de algún candidato o para solicitar su remoción"


En el segundo: Mark Twain, Cuentos Completos vol.2 (Editorial Claridad); al no tener más de 136 páginas, hago una pequeña alteración, yendo a la página 116 - La confesión de un agonizante - 5° frase:
"¡Claro que sí - dijo Thompson -. Edité libros para esa clase de gente, y en el momento en que ponen sus manos en la riqueza, tal vez tres mil, tal vez dos mil..."

Hay un tercero, que "vive" en la mesita de luz y lo leo de vez en cuando: Epistolario Belgraniano, dirigido por Gregorio Weinberg, editorial Taurus. Se lee:
"Vea Vuesa Merced, observe lo que ejecuta Goyeneche; aparenta con sus contestaciones, de que V. se halla impuesto, de que desea la paz, para entretenernos, y mientras cargan sobre los infelices indefensos, matan hasta los inocentes, queman los Pueblos, e ir a destruir Cochabamba si le es dable, alucinando además a los naturales que pronto se abrazará con nosotros que ya le pedimos la paz" (carta a Bernardino Rivadavia, 3 junio 1812).


Luego de esto, mis elegidas para seguir con el desafío son:
Espero que las Damas me hagan el honor de participar. Besos.

10/7/09

Hugh Prather - Palabras a mí mismo

Leí el libro Palabras a mí mismo cuando tenía alrededor de 20-21 años. Era un libro que había sido escrito por un hombre en 1970, siendo reflexiones (preocupaciones) de una persona que se encontraba cerca de sus 35 años. Ya era un libro viejo, cuando llegó a mis manos. En su momento esos pensamientos me ayudaron a reflexionar sobre mis vivencias, o la falta de ellas. Claro que visto ahora, serían pensamientos muy "estilo californiano"; ahora lo llamarían new age. Al final del libro, Hugh aclaraba que sus notas no debía ser tomadas como axiomas, pues al terminar de escribir el libro algunas de esas ideas ya habían evolucionado o cambiado, no hay valor constante en las afirmaciones.
¿Cuál es el porqué de recordarlo ahora? Recuperé el libro. Ha sido reeditado. Encontrarlo ahora, con más años, más vivencias; me trae recuerdos y otros pensamientos. Algunos ya dejados atrás, otros con los que no concordaba en su momento, ahora me resultan válidos. Mi atención se detienen en:



A menos que acepte mis defectos
es seguro que dudaré de mis virtudes.

Esto todavía me molesta un poco, pues no dudo de mis virtudes; pero sé que muchas veces "agiganto" mis defectos y soy el primero en flagelarme.


Si verdaderamente acepto mi conducta
es que he dejado de juzgarme.

En los tiempos actuales es sencillo aceptar la conducta de uno, habiendo tanta conducta errónea - según mi parecer -; pero no es así, sé que la mayoría de la veces se puede actuar mejor.



Si alguien me despierta aversión
o si me sorprendo ignorando o evitando

a alguien en un grupo,

probablemente estoy huyendo

de un rasgo mío que esa persona exhibe.

Es un pensamiento al cual no adscribo en su totalidad. Si una persona en un grupo demuestra ser discriminadora, ya sea sexista, clasista, o prejuiciosa ante lo diferente (tendencia sexual), o simplemente racista; no puedo dejar de sentir malestar u oponerme a su parecer. Debo emitir mi desagrado o mi oposición, sino estaría dejando la idea - equivoca - de compartir lo hecho o dicho.

Si algo que tú haces me irrita
quiere decir que tu falta también es la mía.
Todavía me hace "ruido". Me detengo a pensar, ¿es realmente así, o será mi intolerancia hacia la estupidez o las maldades cotidianas?


Interpretar mis pausas es problema de ellos.

Y si, mis silencios suelen ser mortales.