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8/8/11

Esperanza by Emily D.

Hope is the thing with feathers
That perches in the soul,
And sings the tune–without the words,
And never stops at all,

And sweetest in the gale is heard;
And sore must be the storm
That could abash the little bird
That kept so many warm.

I’ve heard it in the chillest land,
And on the strangest sea;
Yet, never, in extremity,
It asked a crumb of me.


Esperanza es esa cosa con plumas
que anida en el alma,
y sin palabras entona su canción
y nunca se calla,

Y más dulce se escucha en el vendaval;
e implacable debe de ser la tormenta
que pueda abatir a ese pequeño pájaro
que a tantos cobijo.

Yo lo he oído en las tierras más frías,
y en los mares más extremos;
mas nunca, en tanta adversidad,
me pidió una migaja.

EMILY DICKINSON (Nueva Inglaterra,1830-1885)


Esperanza. Definición de la RAE: estado de ánimo en el cual se nos presenta como posible lo que deseamos. 

El poema de Emily es hermoso con esa metáfora, esperanza/ave. Muchas veces hemos oído: "la esperanza es lo último que se pierde", y  así nos aferramos a ella a sabiendas que en determinados momentos no estará (se nos ha ido); y sólo nos queda un vacío - desolación -. 

Sabemos que la esperanza da sentido a la vida, permitiéndonos definir metas, alcanzarlas y caminar por la vida detrás de un ideal, superando obstáculos. Claro que todo esto puede quedar trunco; pues nunca faltará quién nos baje las esperanza de un golpe. Ya sea quienes nos rodean en nuestro trabajo, amistades o lo más común, por estos lares, nuestros gobernantes y dirigentes - siempre prestos con su inoperancia y/o desaciertos -. 

La esperanza conlleva tener confianza  en el presente y una expectativa firme en el futuro y tiene una relación cercana a la fe. En el pensamiento de Tomás de Aquino, ha sido definida como "virtud infusa que capacita al hombre para tener  confianza y plena certeza de conseguir la vida eterna y los medios, tanto sobrenaturales como naturales, necesarios para alcanzarla, apoyado en el auxilio omnipotente de Dios". Para aquellos que no son creyentes, igual queda en cada uno, definir las metas, poseer la motivación necesaria para alcanzarlas y pensar sobre lo que quiere uno en la vida; a pesar de los sinsabores y de aquellos que tratarán de aniquilarla, ....  o de quitárnosla.

Si tenemos esperanza podemos planificar cómo superar los obstáculos. Por eso debemos buscarla, crearla y defenderla de quienes por haberla perdido - o no creer en ella - intentan desacreditarla.

Luego de este soliloquio, sólo me queda por decir que idolatro a Emily, siempre algún poema de Ella me hace vibrar; y que junto a Idea Vilariño, son mis preferidas.





29/11/10

Otro Lunes...

La semana viene mal aspectada y el Lunes NUNCA será un buen día para comenzar... Apretaremos los dientes y seguiremos en esto llamado vida.





.

27/10/09

Molestia - Hartazgo

Iba a continuar escribiendo sobre Las Virtudes, recordando el libro de William J. Bennett. Pero realmente no da para más, estoy cansado, harto. Realmente cansado de todo y de todos.

Las virtudes que seguían:

Perseverancia

Honestidad
Lealtad
Fe


He leído que nada es tan influyente en la vida de los niños - y jóvenes - como el poder moral del ejemplo silencioso. Para que ellos tomen la moralidad en serio, deben ver a los adultos tomándose la moral en serio.


Algunas ideas a tener en cuenta:

- Si se comparte el respeto por ciertos rasgos fundamentales de carácter: honestidad, compasión, perseverancia, coraje. Estas son virtudes. No se nace en posesión de estos conocimientos. Por ende, junto con el precepto, el hábito y el ejemplo, existe también la necesidad de lo que se puede llamar "
alfabetización moral".
- Brindar educación moral a los jóvenes, es incluir la mente y el corazón hacia el bien. Supone normas y preceptos, implica derechos y obligaciones de la vida comunitaria.

- Deben alcanzar un nivel mínimo de función moral (funcionamiento) que los capacite para interpretar lo que ven en la vida y les ayude a vivirla bien.

- Si se desea que los hijos posean rasgos de carácter que más admiramos, debemos enseñarles cuáles son esos rasgos y por qué merecen nuestras admiración y complaciencia.

- Se habla de los valores y la importancia, como si fueran abalorios (bisutería). Pero las virtudes no son algo que se debe poseer, sino como parte esencial de la naturaleza del ser humano. Como un antídoto contra algunas distorsiones de los tiempos en que vivimos.


Si además de una inadecuada educación básica. Donde los niños y jóvenes son promovidos hacia los niveles superiores, sólo por el hecho de asistir, y no de una evaluación real. Es decir, está faltando lo básico. Si agregamos esa alfabetización moral - antes enunciada - y la ausencia de la misma. ¿Qué nos está quedando? Pues, nada.
Si tanto los educadores, como los mayores de esos niños, no les enseñan, ni con palabras, ni con ejemplos, cuáles son los caminos a seguir; mal pueden ellos a ciencia cierta, saber de esas virtudes que los harían mejores.

Tal vez estoy siendo injusto con aquellos padres y educadores que sí se preocupan por dar esa educación moral. Mas es un trabajo arduo, pues una vez salidos de sus hogares e influencia, lo que los jóvenes y niños perciben es otra cosa. Si como sociedad, se están dando ejemplos en contrario; y se pueden ver que las conductas réprobas, son aplaudidas y/o festejadas. Mal se puede esperar que los niños y jóvenes actúen de forma correcta y noble, teniendo como norma de vida a las virtudes.

Tal vez no debería escribir nada, pues no soy
Émile Zola en su alegato Yo acuso. Sólo que no veo que como grupo orgánico estemos yendo por buen rumbo.
En este momento recuerdo una frase adjudicada a Jean P. Sartre
*:

La hipocresía, ese homenaje del vicio a la virtud

Nos estamos volviendo una sociedad hipócrita. Simulamos en mostrar lo que deseamos, y luego con el disimulo, ocultamos aquello que no se quiere mostrar.

Es por eso que no escribiré más sobre las virtudes. Para aquellos padres y educadores que pasen por aquí, quizás sientan que pagan justos por pecadores (frase hecha, lo sé). Pero no puedo dejar de pensar en colectivo, y no en forma individual. Yo asumo la parte que me corresponde, pero no vislumbro una mejor sociedad, sin educación en todos los niveles.




(*)
Entiendo que la frase original fue de La Rochefoucauld, "La hipocresía no es sino el homenaje que el vicio rinde a la virtud"

7/10/09

ne me quitte pas

Estuve leyendo a GABU y al escuchar la canción de Marvin Gaye, Cuando un hombre ama a una mujer, recordé otras canciones donde un hombre canta sobre sus amores. Entre todas las canciones, la más sentida que evoqué es, ne me quitte pas. Es una canción tan dolorosa y bella a la vez. No puedo dejar de pensar que en algún momento de mi vida, pasé por una situación similar. Pensar, "no me dejes". Sin llegar a decirlo; pues el decirlo en voz alta no cambiaría nada, pero dentro de la cabeza resonaría una y otra vez. Con algunas lágrimas cayendo, y sintiendo que las mismas quemaban.
En la versión original de Jacques Brel se puede notar ese tormento (sufrimiento) al ser dejado por la persona amada.
Las versiones de Maysa y Ute me parecen de lo mejor que he escuchado. Obvié la interpretación de Simone, pues la canta si poner emoción. Profesionalidad, sí; pero muy fría. La cantada por Sting puede ser algo extraña, pero proviniendo de un inglés lo hace con buen sentimiento (feeling). La última versión no deja de demostrar que se puede reír, uno mismo, de sus penas y dejar así atrás aquello que nos ha herido.

Jacques Brel





Maysa





Sting





Ute Lemper





Cirque du Soleil's Varekai






No me dejes
hay que olvidar

todo se puede olvidar

lo que ya se fue

olvidar el tiempo

de los malos entendidos

y el tiempo perdido

para aclararlos

olvidar esas horas

que mataban a veces

a golpes de porqués

al corazón de la felicidad.

No me dejes,

.................
no me dejes
Yo te ofreceré

perlas de lluvia

venidas de países

donde no llueve.

Yo escarbaré la tierra

hasta después de mi muerte

para cubrir tu cuerpo

de oro y de luz

Yo haré un reino

donde el amor será rey

donde el amor será ley

donde tu serás reina.

No me dejes,

..................
no me dejes

Yo te inventaré

palabras locas

que tu comprenderás

Yo te hablaré

de esos amantes

que han visto por dos veces

arder sus corazones.

Yo te contaré

la historia de un rey

que murió por no haber

podido encontrarte.

No me dejes,

..................
no me dejes

Se ha visto a menudo

resurgir el fuego

del antiguo volcán

que se creía demasiado viejo.

Existen tierras quemadas

que dan más trigo

que en el mejor abril

Y cuando viene la tarde

para que un cielo arda

el rojo y el negro

¿acaso no se unen?

No me dejes,

.................

no me dejes.

No voy a llorar

no voy a hablar

me ocultaré allí

para mirarte

bailar y sonreír

y al escucharte

cantar y después reír.

Déjame volverme

la sombra de tu sombra

la sombra de tu mano

la sombra de tu perro

No me dejes,

..................
no me dejes.

18/8/09

Virtudes: trabajo

No se habla del empleo y la remuneración, sino de la vida. El trabajo es esfuerzo aplicado, es aquello a lo que nos dedicamos, aquello a lo cual consagramos nuestras energías para lograr algo. En este sentido fundamental, el trabajo no es la tarea con la cual nos ganamos la vida sino aquella que hacemos de nuestra vida.
Lo opuesto del trabajo no es el ocio, el juego o la diversión, sino la pereza, el hecho de no invertir nuestras aptitudes. Las actividades ociosas, el juego y la diversión pueden implicar una genuina inversión en vez de ser una pérdida de tiempo.
En sí, queremos que los jóvenes (porqué no, también nosotros) florezcan, que vivan bien y prosperen, que sean felices. La felicidad – como señala Aristóteles – reside en la actividad, tanto física, como mental; reside en hacer cosas de las que uno pueda enorgullecerse y por lo tanto disfrute haciendo. Es un error identificar el placer con la mera diversión, la relajación o el entretenimiento. Las mayores alegrías de la vida no son las que se apartan de nuestro trabajo, sino las que se avienen con dicho trabajo. Perderse dicha alegría, de la labor bien realizada, es perderse algo importante.
Todo puede hacerse bien o mal; puede hacerse alegremente y con orgullo, o a regañadientes y a disgusto. El modo de hacerlo depende de nosotros. Tal vez este sea el concepto más agudo (sagaz) que los antiguos romanos estoicos legaran a la humanidad. No hay tareas indignas, sólo actitudes indignas. Y la actitud depende de nosotros.
El trabajo - reitero - es esfuerzo aplicado, hacia cierto fin. El trabajo más satisfactorio supone dirigir nuestros esfuerzos hacia fines que consideramos como expresiones válidas de nuestro talento y carácter.

Reflexión al margen: entiendo que en los tiempos actuales es difícil hablar del trabajo como una virtud y darle real valía. Mas se deberá entender como una virtud donde las claves - una vez más - son la práctica y el ejemplo. La práctica en hacer varias cosas que requieren un nivel de esfuerzo y compromiso compatible con cierta inversión personal en la actividad, y el ejemplo de la propia vida.
Los adultos que trabajan con ahínco para proveer a sus hijos de lo que se requiere para tener una vida floreciente, se toman la educación en serio. El ayudar en las tareas domésticas, en el cuidado de los animales (mascotas) y otras actividades diarias; requieren aprendizaje. Los adultos mostraran a los jovenes cómo disfrutar de hacer las cosas que deben hacerse, trabajando con ellos, alentando y valorando sus esfuerzos, y - sobre todo - presentando un ejemplo jovial y concienzudo.


  • Resultados y rosas - Edgar Guest
El hombre que desea un jardín bello,
sea de pequeño o de gran tamaño,

cubierto de flores por doquier,

debe trabajar y arremangarse.

Hay muy pocas cosas en la tierra
que con sólo desearlas se consigan:
si anhelamos algo de valía
hay que trabajar para ganarlo.

No importa qué meta persigamos,
el simple secreto aquí radica:
excava semana tras semana
y obtendrás los resultados y las rosas
.


  • El granjero y sus hijos - Esopo
Un granjero estaba a punto de morir y deseaba comunicar a sus hijos un importante secreto, los llamó y dijo:
- Hijos míos, moriré dentro de poco. Por tanto, sabed que en mi viñedo hay un tesoro oculto. Cavad y lo encontraréis.
En cuanto el padre murió, los hijos empuñaron azaada y rastrillo y removieron una y otra vez el terreno, en busca del tesoro que supuestamente estaba enterrado allí. No encontraron nada, pero las viñas, con la tierra tan removida, produjeron una cosecha como jamás se había visto.
No hay tesoro sin esfuerzo
.


  • Verdadera nobleza - Edgar Guest
Quien hace su tarea día a día
y acoge a quien encuentra en el camino,

creyendo que es voluntad divina,

ha encontrado grandeza en este mundo.


Quien cuida su puesto, dondequiera,
creyendo que Dios lo necesita

aunque se trate de una faena tosca,

se ha elevado a la nobleza.


De lo grande y lo bajo hay una prueba:
si un hombre pone su mayor empeño,

y trabaja con brío y sin reservas

no morirá en deuda con el hombre.




Nota: Próximo post sobre las virtudes:
coraje




Clave: El libro de la virtudes, William J. Bennett, Javier Vergara Editor S.A., 1995.



4/8/09

Virtudes: responsabilidad

Responsabilidad significa capacidad de dar cuentas de nuestros actos. La conducta irresponsable es conducta inmadura. Asumir una responsabilidad es indicio de madurez.

Las personas que no han alcanzado la madurez aún no son plenamentes dueñas de sus poderes. Parte de nuestra reponsabilidad por lo que hacemos individualmente o en concierto con los demás varía con las estructuras sociales y políticas dentro de la que obramos, pero en general aumenta con la madurez.

La inmadurez también se prolonga inadvertidamente entre los adultos. Casi todos tienen excusas cuando las cosas salen mal entre los políticos, es común utilizar formas impersonales para evitar la culpa: "Se cometieron errores". Nadie se desvive por asumir la responsabilidad.

Somos responsables por la clase de persona que hemos hecho de nosotros mismos. Aristóteles señalaba, llegamos ser lo que somos como personas mediante las decisiones que tomamos.

Kierkegaard, en el siglo XIX, deploraba el efecto nocivo de las multitudes y las pandillas en nuestro sentido de responsabilidad. "Una multitud - escrito en Mi punto de vista - es de por sí inauténtica, dado que vuelve al individuo impertinente e irresponsable, o al menos reduce al mínimo su sentido de responsabilidad".

San Agustín - en Confensiones - hizo de esta disminución de la responsabilidad ante la presión de los pares un rasgo central de su meditación sobre el vandalismo de su juventud, "todo porque nos avergonzamos de abstenernos cuando otros nos incitan a participar".

Un sentido débil de la responsabilidad no debilita el hecho de la responsabilidad.

Las personas responsables son personas maduras que se hacen cargo de sí mismas y de su conducta. Son dueñas de sus actos y dan cuenta de ellos, responden por ellos.

  • ¿Quién amó más? - Joy Allison
"Madre, te amo", dijo el pequeño John.
Luego, olvidando su tarea, se caló la gorra
y fue al columpio del jardín
y dejo que ella llevara el agua y la madera.
"Te amo, madre -dijo la rosada Nell-,
más de lo que expresan las palabras".
Y pasó tan enfurruñada todo el día,
que su madre se alivió cuando salió a jugar.
"Te amo, madre -dijo la pequeña Fran-.
Hoy te ayudaré todo lo que pueda,
mucho me alegra que hoy no haya escuela".
Y meció al bebé hasta que él se quedó dormido.


Luego, con sigilo, fue a buscar la escoba,
y barrió el suelo y limpió la habitación;
atareada y feliz anduvo todo el día,
tan feliz como una niña puede estarlo.
"Te amo, madre" repitieron,
tres niños yéndose a la cama.
¿Cómo creéis que la madre supo
cuál de los tres la amaba más?



  • La espada de Damocles - texto de James Baldwin, adaptado
Erase una vez un rey llamado Dionisio, que gobernaba Siracusa, la ciudad más rica de Sicilia. Vivía en un elegante palacio donde había muchos objetos bellos y costosos, lo atendía una hueste de criados que siempre estaban prontos a obedecerle.
Naturalmente, como Dionisio tenía tanta riqueza y poder, había muchos en Siracusa que envidiaban su buena fortuna. Uno de ellos era Damocles. Era uno de los mejores amigos, y siempre le decía:

-¡Qué afortunado eres! Tienes todo lo que se puede desear. Debes de ser el hombre más feliz del mundo.

Un día Dionisio se cansó de esas palabras.

-Vamos- dijo -, ¿de verás crees que soy más feliz que los demás?

-Pues claro que sí- respondió Damocles -. Mira tus grandes tesoros, y el poder que posees. No tienes ninguna preocupación. ¿Cómo podría la vida ser mejor?

-Tal vez desees cambiar de lugar conmigo- dijo Dionisio.

-Oh, jamás soñaría con ello. Pero si pudiera gozar de tus riquezas y placeres por un día, nunca tendría mayor felicidad.

-Muy bien: Cambiemos de lugar por un sólo día, y gozarás de ellos.

Y así, al día siguiente, Damocles fue conducido al palacio , y todos los criados recibieron instrucciones de tratarlo como su amo. Lo vistieron con túnicas reales, le pusieron una corona de oro en la cabeza. Damocles se sentó una mesa en la sala de banquetes, y le sirvieron sabrosos manjares. No faltaba nada que pudiera complacerlo. había costosos vinos, bellas flores, raros perfumes y música deleitable. Se apoyó en mullidos cojines, y se consideró el hombre más feliz de la mundo.
-Ah, esto es vida- le suspiró a Dionisio, quien estaba sentado en el otro extremo de la larga mesa -. Nunca he disfrutado tanto.
Y al llevarse una taza a los labios, elevó los ojos al techo. ¿Qué era eso que colgaba allá arriba, un objeto filoso cuya punta casi le tocaba la cabeza?
Damocles se quedó tieso. La sonrisa se le borro de los labios, y su rostro se puso ceniciento. Le temblaron los labios. No quería más comida, ni bebida, ni más música. Sólo quería largarse del palacio, irse muy lejos. Pues sobre su cabeza pendía una espada, sujeta al techo por un mero pelo de caballo. La filosa hoja relucía mientras le apuntaba entre los ojos. Iba a levantarse y echar a correr, pero se contuvo, temiendo que cualquier movimiento brusco partiera esa delgada hebra e hiciera caer la espada. Se quedó petrificado en la silla.
-¿Qué sucede, amigo mío?- preguntó Dionisio -. Pareces haber perdido el apetito?
-¡Esa espada, esa espada!- susurró Damocles -. ¿No la ves?
-Claro que la veo- dijo Dionisio -. La veo todos los días. Siempre pende sobre mi cabeza, y siempre existe el peligro de que alguien corte esa delgada hebra. Tal vez uno de mis asesores envidie mi poder e intente asesinarme. O alguien pueda propagar mentiras sobre mí, para azuzar al pueblo en mi contra. Puede ocurrir que un reino vecino envíe un ejército para capturar mi trono. O puedo tomar una decisión imprudente que provoque mi caída. Si quieres ser monarca, debes estar dispuesto a aceptar estos riesgos. Forman parte del poder, como verás.
-Sí, claro que veo- dijo Damocles -. Ahora veo que estaba equivocado, y que tienes mucho en que pensar aparte de las riquezas y la fama. Por varo, ocupa tu lugar, y déjame regresar a mi casa.
Y mientras vivió, Damocles nunca más quiso cambiar de lugar con el rey, ni siquiera por un instante.




Nota: Próximo post sobre las virtudes: amistad.



Clave: El libro de la virtudes, William J. Bennett, Javier Vergara Editor S.A., 1995.