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1/9/09

Virtudes: coraje

Aristóteles en Etica nicomaquea, nos dice: "Nos volvemos valientes al realizar actos de valentía".
Las disposiciones del carácter se fijan gradualmente por medio de la práctica. Es por eso, "al habituarnos a afrontar cosas terribles y al resistir contra ella nos volvemos valientes, y cuando más valientes somos, más capacidad de resistencia posemos".
No obstante, la resistencia contra las cosas amenazadoras no se debe confundir con la temeridad. El miedo ante el peligro es una emoción totalmente justificable. En un pasaje de Moby Dick, Starbuck, interpela a la tripulación:
-"No quiero en mi barco ningún hombre sin miedo a la ballena - . Para él, el hombre extremadamente temerario era un compañero peligroso."
Con lo cual se está insinuando que el coraje más confiable y útil es el que surge de una justa estimación del peligro, y también - siendo reiterativo - que un temerario es un camarada mucho más peligroso que un cobarde.
La persona valiente no es aquella que nunca tiene miedo. Esto se aplica más bien a la persona precipitada o inconsciente.
Según Aristóteles, el coraje es un disposición a sentir grados pertinentes de temor y confianza en situaciones desafiantes - lo "pertinente" varía muchísimo con las circunstancias -. También es una disposición a defender nuestro terreno, a avanzar o retroceder según los dictados de la prudencia. Para cimentar dicha disposición, es preciso adquirirla, y eso significa práctica; lo cual nos lleva a enfrentar temores y actuar de cierta manera antes de contar con la disposición para ello: actuar con valentía cuando no nos sentimos valientes.

Notas al margen:
- La marca del coraje moral radica en ver lo que es correcto y hacerlo con firme resolución, a pesar de la opinión de la mayoría.
- Existe un coraje falso, que puede nacer de la vanidad. Hay ciertos peligros que conviene temer y no debemos afrontarlos sin tener clara conciencia de ellos.
- El auténtico coraje se combina con la circunspección, ese saludable escepticismo que pregunta si este modo de hacer las cosas es el mejor. La auténtica cobardía está signada por el escepticismo crónico, que siempre dice que "no es posible" hacer nada.
- La vida exige cierto valor (denuedo, intrepidez) cotidiano. Puede ser menos espectacular que la valentía que requieren los momentos de excepcional peligro, pero ella determina qué clase personas somos (estudiantes, cónyuges, padres, trabajadores, ciudadanos).


  • Horacio en el puente - versión de James Baldwin
Una vez hubo una guerra entre el pueblo romano y los etruscos que vivían en las ciudades de la otra margen del río Tíber. Porsena, rey de los etruscos, reunió un gran ejercito y marcho hacia Roma. La ciudad nunca había corrido tanto peligro.
Los romanos no tenían muchos guerreros en esos tiempos, y sabían que no tenían fuerzas suficientes para enfrentar a los etruscos en campo abierto, así que se refugiaron dentro de sus murallas y apostaron guardias para vigilar las carreteras.
- ¿Qué haremos -dijeron los canosos legisladores de Roma-. Si ganan el puente no podremos impedir que crucen, y entonces no quedará esperanza para la ciudad.
Entre los guardias del puente había un valiente llamado Horacio. estaba en la otra margen del río, y cuando vio que se aproximaban los etruscos, avisó a los romanos que estaban a sus espaldas.

Habló pues el bravo Horacio,
capitán de la puerta: "A todo hombre de esta tierra
tarde o temprano le llega la muerte.
¿Y qué mejor muerte puede haber
que enfrentar una suerte adversa
por las cenizas de sus padres
y el templo de sus dioses?"

- Derribad el puente a toda prisa -exclamó-. Yo, con los dos hombres que me acompañan, mantendré a raya al enemigo.
Entonces, empuñando sus escudos y sus largas lanzas, los tres valientes se plantaron en la carretera y contuvieron a los jinetes que Porsena había enviado a tomar el puente.
En el puente los romanos hachaban las vigas y postes. Las hachas cantaban, las astillas volaban y de pronto el puente tembló y crujió.
- ¡Regresad! ¡Regresad y salvad la vida! - gritaron a Horacio y sus dos acompañantes.
Pero entonces los jinetes de Porsena atacaron de nuevo.
- ¡Corred! - dijo Horacio a sus amigos-. Yo guardaré la carretera.
Dieron media vuelta y corrieron por el puente. Apenas había llegado al otro lado cuando con gran estrépito de vigas y maderos. El puente se ladeó y cayó en el agua con gran chapoteo.
Cuando Horacio oyó el sonido, supo que la ciudad estaba a salvo. Con el rostro hacia los hombres de Porsena, retrocedió despacio hasta llegar a la orilla del río. Un dardo etrusco le arrancó el ojo izquierdo, pero no titubeó. Arrojó la lanza al jinete más próximo y se volvió deprisa. Vio el blanco porche de su hogar entre los árboles de las otra margen del río.

Y le habló al noble río
que lame los muros de Roma:
"¡Oh Tíber! ¡Padre Tíber,
a quien rezan los romanos!
Un romano hoy te encomienda
sus armas y su vida."

Saltó al profundo y caudaloso río. Aún llevaba puesta su pesada coraza, y cuando se hundió, nadie pensó que lo vería de nuevo. Pero era un hombre fuerte y el mejor nadador de Roma. Pronto emergió en medio del río, a salvo de las lanzas y las flechas que le arrojaban los soldados de Porsena.
Llegó a la otra orilla, donde sus amigos aguardaban para ayudarle. gritos de admiración lo saludaron cuando trepó a la orilla. y los hombres de Porsena también gritaron, pues nunca habían visto un hombre tan valiente y fuerte como Horacio. Les había impedido entrar en Roma, pero había realizado una hazaña que merecía sus alabanzas.
En cuanto a los romanos, agradecieron a Horacio que hubiera salvado la ciudad. lo llamaron Horacio Cocles, que significaba "Horacio, el Tuerto", porque había perdido un ojo al defender el puente y erigieron una hermosa estatua de bronce en su honor, y le dieron tantas tierras como pudiera arar en un día. Y durante siglos...

Con sollozos y con risas
aún se contaba la historia:
Horacio defendió el puente
en los fieros días de antaño.


Nota : tengo por esta historia una especial debilidad y predilección. Al igual que con la historia-leyenda, de los Horacios y Curiaceos. Sepan disculparme.


  • Discurso de Enrique en Agincourt - William Shakespeare (escena tomada de Enrique V)
Westmoreland : ¡Ah si tuviéramos ahora aquí sólo una diezmilésima de los hombres de Inglaterra que hoy no hacen nada!
Enrique: ¿Quién es el que eso desea? Mi primo Westmoreland. No mi buen primo: si estamos señalados para morir, somos bastantes para ser una pérdida de nuestro país: si para vivir, cuanto menos hombres, mayor porción de honor. Por Dios, te ruego que no desee un hombre más. Por Júpiter, no soy codicioso de oro, ni me importa a quién alimento a mi costa: no me importa que otros lleven mi ropas: tales cosas cosas exteriores no entran en mis deseos. Pero si es pecado codiciar honor, soy el alma más pecadora de este mundo. A fe, no, primo, no desees ningún hombre más de Inglaterra. Por la paz de Dios, no querría perder tan gran honor como me parece que me quitaría un solo hombre más, ni a cambio de la mejor esperanza que tengo. Ah, no desees uno más: más bien proclama, Westmoreland, por todas mis huestes, que a quien no tenga ánimos para esta lucha, se le deje marchar, se le haga el salvoconducto, y se le pongan en la bolsa coronas para el viaje: no queremos morir en compañía de quién tema que su compañía le hará morir con nosotros. Hoy es San Crispín: el que sobreviva a este día y vuelva a casa sano y salvo, se elevará de puntillas cuando se nombre este día, engrandeciéndose ante el nombre de San Crispín. El que salga vivo hoy y llegue a la vejez, todos los años, en la víspera de ese día, invitará a sus vecinos, y dirá: "Mañana es San Crispín"; y luego se remangará y enseñará sus cicatrices. Los viejos olvidan: todo quedará olvidado, pero él recordará, mejorándolas, las hazañas que hizo ese día. Y entonces nuestros nombres serán familiares en su boca como palabras caseras: el rey Enrique, Bedford, Exeter, Warwick, Talbot, Salisbury y Gloucester, todos seremos recordados de nuevo entre sus vasos rebosantes. este relato contarán los hombres buenos a su hijo: y jamás pasará el día de San Crispín y San Crispiniano, desde hoy hasta el fin del mundo, sin que seamos recordados en él nosotros pocos, felices pocos, nosotros, grupo de hermanos; pues el que hoy vierta conmigo su sangre será mi hermano: por villano que sea, este día le hará de noble rango, y muchos caballeros de Inglaterra, que ahora están en la cama, se considerarán malditos por no haber estado aquí, y les parecerá mísera su valentía, cuando hable alguno que combatiera con nosotros el día de
San Crispín.


  • Nuestros héroes - Phoebe Cary
Tiendo la mano al joven valeroso
que hace lo que sabe que es correcto;
cuando la tentación se cruce en su camino,
le aguarda una durísima batalla.
Quien disienta con sus camaradas
encontrará un enemigo poderoso.
Honores para él so obtiene el triunfo,
un hurra por quien sabe decir no.

A diario se libran grandes luchas
que el mundo desconoce por completo;
hay muchos soldaditos valerosos
cuya fuerza pone en fuga una legión.
Y quien sabe luchar contra el pecado
es, en mi opinión, aún más heroico
que quien conduce tropas al combate
y vence en la refriega por las armas.

La tentación enfrenta con denuedo
y haz lo que sabes que es correcto.
No abandones la insignia de la hombría
y en la lid así obtendrás el triunfo.
"Lo correcto" sea tu grito de batalla
al librar la guerra de la vida.
Y Dios, que al héroe reconoce,
te dará su fuerza en la contienda.








Clave: El libro de la virtudes, William J. Bennett, Javier Vergara Editor S.A., 1995.


17 comentarios:

Irene dijo...

Y si..muchos confundimos valentia con precipitciones, o actos casi suicidas y no es asi. aparte tenemos el estereotipo de la valentia del q hace grandes proezas. Y se jactan de no temerle a nada. Cierto temor no esta mal, lo bueno es no dejarse apabullar por los hechos .

Besos Artus, un lujo leerte siempre.

Winter dijo...

"El auténtico coraje se combina con la circunspección, ese saludable escepticismo que pregunta si este modo de hacer las cosas es el mejor. La auténtica cobardía está signada por el escepticismo crónico, que siempre dice que "no es posible" hacer nada"
Me hizo bien leerte. Gracias Artus. Un placer.

talita dijo...

hoy es bonito leerlo. creo que al tener noción de nuestros miedos es como los podemos enfrentar. y, aunque a veces es difícil hacerlo, muchos de nosotros siempre nos preguntamos si es posible. valiente no es aquel que no tiene miedo, sino el que lo tiene y aun asi lo enfrenta.
seamos valientes. y nobles. aún en los actos cotidianos, que tal vez requieran de más valentía.
salutes

Gabriela dijo...

dear artus,
anduve por las librerias buscando tu bendito libro de las virtudes y esta agotado. SE ve que el virtuosismo anda juntando adeptos.

Por otro lado te comento que hay una edición para niños... tbm agotada!

salud-

Artus dijo...

Irene
Gracias, sólo debemos manejarlo en los distintos estadios de la vida.
Besos.

Winter
Enhorabuena, si ha servido lo escrito. Los recordatorios siempre vienen bien. Los humanos somos de memoria frágil.
Saludos a Tiger!! :)

Talita
Es así, el día a día nos requiere con valor.
Saúdos

Gabs/Celia
Respuesta por e-mail
Baci, milady

GABU dijo...

Uhhhhh!! Me mataste... :S

Creo que no tengo un àpice de coraje,sì soy corajuda y bastante intrèpida pero de coraje,cero,nada!!

P.D.:Ademàs creo que para conocer determinadas virtudes es necesario estar frente a ese tris del tiempo que nos pone a prueba cuando le viene en ganas,o me equivoco??
Digamos que en los ùltimos dìas tuve una pequeña prueba de coraje y grande fue mi decepciòn al verme luego,en perspectiva,de brazos caìdos,entregada... :(

TE DEJO UNO BESOS MEDITABUNDOS
Ahh!! Yo tengo especial predilecciòn por Enrique V... ;)

Artus dijo...

GABU
Seguro q' posees coraje en otros estadios. Sólo q' no es necesario estar todo el día demostrándolo. Podés recordar el coraje moral de mantener nuestros pensamientos y sentires... y en la cotidianidad hay - seguro - valor.

Yo te dejo unos besos protectores, si así me lo permitís :)

GABU dijo...

Quizàs,es probable...
Ojaldre,tampoco estoy todo el dìa dàndole a la bùsqueda del coraje,no,no es asì!!
jajajajjjaj

P.D.:Sinceramente lo que yo quisiera es saber para mis adentros si me funca esa especie de sociedad casi maquiavèlica que hace el miedo junto al peligro,para conocer mi propio coraje,mesplico??
jajajajajjaajajj

Viste?
Viste?
Creo que fui vìctima de esos besos protectores por demàs reparadores,thanks!! ;)

BESITOS AGRADECIDOS =)

Erica dijo...

Me gustó mucho el post, Muy buen tema.


Beso

Artus dijo...

GABU
Ya vendrá la experiencia. Reiterando; en el vivir cotidiano, aparecen distintos grados de coraje.
Me alegro q' te hayan caido bien los besos :)
Besos, sin rotular °_*

Erica
Oh! has vuelto :P
Ya nos has demostrado tu coraje...
Bicos

Veronica dijo...

No sé. En mi lista de virtudes nunca hubiera incluido al coraje. Supongo más bien para mi, que el coraje es subtipo de otras virtudes, algo asi como un efecto que adviene a la práctica "sincera", o algo parecido...

Artus dijo...

Puede ser, por q' no. No me voy a poner a discutir con Aristóteles. Además el término virtud puede llegar a ser amplio, no absoluto. Ud. maneja las ciencias políticas y filosóficas mejor q' Yo.

Beso, Vero :)

Winter dijo...

Artus, amigo: Paso para contarme una novedad, nuestra admirada Annika ha sido madre el día 2, de una niña llamada Ava. Sucedió unos días antes de lo programado. Hasta ahí, la noticia. Pero lo que no deja de sorprenderme es como esta maravillosa mujer y exitosa golfista comparte su maternidad con el mundo. En su blog, www.annikablog.com pone fotos con su beba y su esposo. Fotos que ninguna mujer es gustosa de mostrar a desconocidos (es que no es el mejor día para la exhibición)
Pensé que quizá le interesaría. A mí me moviliza esta inmediatez de internet... No es un regalo vivir este tiempo?
Un abrazo afectuoso

Artus dijo...

Winter
Gracias!!, ahora mismo paso por el blog.
Abrazo :)

Veronica dijo...

Pero sí! A Aristóteles hay que discutirle siempre, es como pelearse con "papá". (jaja, Dios mio, la teoría y la filosofía politica nos ponen asi. Usted mejor siga con las ciencias duras, que es más sano)

berenice dijo...

Siempre el coraje es mejor, la esperanza nunca es vana...
el coraje es una virtud sin duda.
No lo es el ser temerario , sino el permanecer una vez que se han aquilatado las dificultades, una vez que se localizó el miedo, y se lo cercó y la voluntad dice: de aquí no me muevo.
hermosa historia la de horacio el tuerto
Besos

Artus dijo...

berenice
Nada q' agregar a lo suyo, bien redondo. Me alegro q' le haya gustado la historia de Horacio Cocles.
Besos a Ud :)